martes, 31 de marzo de 2020

MERO

Maria Elena Rivera Osorio

A lo largo de mi vida y aseguro que la de ti también estimado lector, hemos comprobado cómo las amistades que creíamos más fuertes se rompían, cómo algunos de nuestros familiares nos daban la espalda y cómo el amor por esa persona especial que creíamos para siempre se deshacía entre la rutina y la incomprensión. Pero eso no significa que el amor Verdadero no exista ni que podamos establecer con otra persona un Vínculo inquebrantable. Y expresarlo en una carta de amor es lo más significativo que se puede hacer.

Existe una persona que siempre va a estar a nuestro lado, que nos ha acompañado durante toda la vida y nos seguirá acompañando más allá de la vida, y créeme que comprender este último punto es lo más difícil que me ha tocado afrontar; una persona que nos profesa un amor de verdad y para siempre y que, además, nos envuelve en cariño, apoyo y protección.Y esa persona es una madre, si estimado lector mi Madre,tu Madre.

Por eso no podía faltar entre nuestra cartas de amor un homenaje a todas las madres, en especial para mi madre, que desde algún lugar del cielo me esta viendo, y créeme que al escribir estas cortas lineas estoy mirando al cielo y se que también me esta mirando y nos estamos haciendo el guiño de ojos, ese guiño de ojos de complicidad que teníamos. De parte mi y mi estimado lector,te queremos dar las gracias por ese esfuerzo títanico de criarnos y darnos una buena calidad de vida, a su apoyo incondicional y al cariño que nos han regalado desde que llegamos al mundo. Y todo eso y mucho más quiero agradecértelo con unas bonitas palabras como las que dejamos a continuación. ¡Qué vivan las madres!, por siempre ETERNAS.



Hola Chetitos, (así es como le decía a mi Mamá)

Llevo un tiempo pensando en escribirte esta carta para decirte cuánto te amo y cuánto te agradezco todo lo que has hecho por mí. Y es que muchas veces pienso que diste por sentado que te amo, pero igualmente tengo la necesidad de decírtelo aquí, en tu ausencia física, para que guardes siempre mis palabras, por que Yo acudo en esta soledad constante a cada recuerdo contigo.

Pero te advierto que no soy capaz de expresar todo lo que quiero decir así que tendrás que imaginarte, yo se que sí, es que es inevitable mamita no llorar, me duele tu ausencia. Pero quiero manifestarte toda mi admiración por tu valentía y tu fuerza para sacarme adelante a mí, a toda la familia. Pero sobre todo, quiero que te llegue mi auténtica adoración y todo el amor que sea capaz de envolverte allá en el cielo.


Porque tú siempre has estado ahí, ayudándome a dar mis primeros pasos, a mi lado en cada caída, enseñándome todo lo que sabías y animándome a saber más; guiándome cuando más confundido estaba y dándome valor cuando estaba asustado; protegiéndome de cualquier peligro y confiando en mis capacidades.
No creas que tu trabajo como madre terminó en la infancia. Ahora que soy adulto te necesito más que nunca, porque siempre serás mi referente para ser mejor persona, para creer en el amor incondicional y en el apoyo constante. Aún necesito que me cuides, que me protejas y que me guíes. "Así que no te alejes porque me pierdo sin tu consejo".
Estimado lector mi madre partió al cielo y créeme que esa pequeña frase lineas arriba entre comillas que las escribes porque suenan bien, no expresan ni remotamente cuan perdido estoy, ya que no hay palabra, abrazo ni persona que calme ese dolor. Mi madre al igual que la tuya estimado lector deben ser eternas, pero el trabajo de ahora en adelante es convivir con este enorme dolor y comprender lo incomprendido de la vida.

Te Amo infinitamente, Maria Elena Rivera Osorio (MERO - Mamá).